La Ducha

 

nos gusta ducharnos despuésducha2[1]

(a mí me gusta el agua más caliente que a ella)

y su rostro siempre está suave y lleno de paz

y ella me lava primero

me extiende el jabón por los huevos

los levanta

los aprieta,

luego me lava la polla:

“¡oye esto sigue duro!”

luego me lava el vello de ahí abajo,

la tripa, la espalda, el cuello, las piernas,

yo sonrío sonrío sonrío,

y después la lavo yo a ella…

primero el coño,

me pongo detrás, mi polla en sus nalgas

suavemente enjabono los pelos del coño,

lavo ahí con un movimiento suave

tal vez me detenga más de lo necesario,

luego las piernas por detrás, el culo,

la espalda, el cuello, la hago girar, la beso,

enjabono los pechos, luego la tripa, el cuello,

las piernas por delante, los tobillos, los pies,

y luego el coño, una vez más, para que me dé suerte…

otro beso, y ella sale primero,

se seca, a veces canta mientras yo sigo allí

pongo el agua más caliente

disfrutando los buenos momentos del milagro amoroso

luego salgo…

normalmente es por la tarde y todo está tranquilo,

y mientras nos vestimos hablamos sobre qué otra cosa

podríamos hacer,

pero el estar juntos resuelve casi todo,

en realidad, lo resuelve todo

porque mientras esas cosas estén resueltas

en la historia de una mujer y

un hombre, es diferente para cada cual,

mejor y peor para cada cual…

para mí, es tan espléndido como para recordarlo,pareja-en-la-ducha[1]

tras la marcha de los ejércitos

y de los caballos que pasan por las calles afuera,

tras los recuerdos del dolor y el fracaso y la desdicha:

Linda, tú me has traído esto,

cuando te lo lleves

hazlo lenta y suavemente

hazlo como si estuviera muriéndome en sueños en lugar de

en vida, amén.

 

Charles Bukowski

Abraham Paz