Tecnología desarrollada por científicos mexicanos detectó el primer haz de partículas que recorrió el colisionador de hadrones

estructura. Dentro de ALICE, uno de los cuatro grandes detectores del Gran Colisionador de Hadrones, se encuentra el subdetector V0A desarrollado por los mexicanos.Foto:UNAM

La participación de los mexicanos en el proyecto mundial del Gran Colisionador de Hadrones (LHC por sus siglas en inglés) es la más importante en su tipo en el que han colaborado, puesto que aportaron tecnología de punta para uno de sus detectores: ALICE (A Large Ion Collider Experiment).
“Uno de los subdetectores mexicanos (V0A) fue el primero en reconocer el primer haz de partículas que se inyectó en el LHC el pasado miércoles en el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), con lo que se inauguraron oficialmente los experimentos”, señaló Rubén Alfaro Molina, uno de sus desarrolladores.
El investigador del Instituto de Física de la UNAM, apuntó que el detector V0A tenía que comprobar su efectividad sin ser probado anteriormente con el haz de partículas, puesto que con este ALICE daba inicio a su reconocimiento en el LHC. “Tenía que funcionar bien a la primera”.
Este primer experimento —en el que el haz logró manipularse y detectarse a lo largo del anillo de 27 kilómetros del LHC— dio pauta para que en los próximos se logren realizar las primeras colisiones de partículas.
Por otra parte, antes de probar el haz en el colisionador la única forma de detectar partículas en ALICE fue mediante su detector de rayos cósmicos ACORDE, otra de las tecnologías desarrollada por científicos mexicanos.
Sin embargo esta tecnología es además un plus en la investigación científica porque tiene la tarea además de ayudar a entender los rayos cósmicos que provienen de todos los rincones del universo y que atraviesan el planeta.
“Existen muchos aspectos interesantes en estos rayos, debido a que en experimentos anteriores se comprobó que poseen manojos de partículas llamadas muones, que por alguna razón aparecen y no sabemos qué son. El detector nos brinda la posibilidad de conocer sobre su presencia”, apuntó Gerardo Herrera Corral, científico del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN.
Además de la participación de la UNAM (V0A) y el Cinvestav (ACORDE), colaboraron la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Universidad de Sinaloa.
De acuerdo con los investigadores la participación de México es histórica, puesto que contribuyeron por primera vez de manera activa en la construcción y generación de tecnología.
“CERN es para nosotros como la Meca de la física de partículas, ir allá y demostrar que nuestra tecnología está a la altura internacional es motivo de gran orgullo”, apuntó Alfaro Molina.
DETECTOR DE QUARKS. El LHC cuenta con cuatro detectores, o experimentos, importantes. ATLAS y CMS se encargarán de buscar la llamada Partícula de Dios, o Higgs, mientras que ALICE y LHCb detectarán las subpartículas llamadas quarks.
El experimento en el que participan los mexicanos, ALICE, estudiará la materia en condiciones extremas de presión y temperatura.
“La materia normal está compuesta de núcleos y éstos a su vez de protones, sin embargo estos también tienen otros componentes: los quarks, los últimos componentes de la materia junto con los electrones.
“Estos quarks en algún momento del estado del universo debieron de estar libres en el universo. Sólo colisionando partículas a grandes velocidades lograremos estudiar estas partículas en un estado no asociado que es comparable al que tuvieron poco después del Big Bang”, explicó el científico de la UNAM.
Ahora bien, el detector de centelleo V0A tendrá la tarea de comprobar que las colisiones en ALICE sean válidas y desechar todos los eventos espurios que podrían originarse en los millones de choques de partículas.
Los detectores así como todo componente del LHC deberá de ser supervisado por su equipo de científicos en turno, por lo que existirá una guardia permanente de mexicanos en el CERN, vigilando la evolución de su tecnología.
“Sin embargo una de las oportunidades importantes que tenemos en el país es la formación de estudiantes, muchos de ellos nos ayudaron en la construcción del V0A y ahora realizan sus postgrados fuera del país.
“Algunos otros tendrán la gran oportunidad de colaborar con nosotros en el laboratorio europeo, donde la transferencia tecnológica y de conocimientos es invaluable, en el que convivimos con los investigadores más importantes del mundo como iguales. Es una verdadera muestra de globalización de la ciencia”, refirió el investigador universitario.