Crónica de un despido anunciado

Hoy, posiblemente, Hugo Sánchez dirigirá su último partido al frente del Tri. Al hombre se le ve cabizbajo, pensativo, casi moderado en su lenguaje corporal y en silencio en el verbal. Está viviendo, quizá, su fracaso profesional más amargo, pero no ha sido el único en su carrera en el futbol.
Fue parte de la peor Selección mexicana en un Mundial, en Argentina 78. La única en la que México ha terminado en el último sitio en una Copa del Mundo. El delantero se fue en blanco, no pudo hacer ningún gol.
Integró la Selección mexicana que el 81 perdió el pase para España 82. En el Mundial en nuestro país fue una decepción total. Era multi campeón de goleo y de Liga en España, y apenas pudo hacer un gol en cinco partidos, por si fuera poco se le culpó de dividir al grupo que estuvo concentrado un año antes del evento y por si fuera poco falló un penal contra Paraguay y no quiso cobrar uno en la tanda definitiva ante Alemania en los Cuartos de Final.
En el 94, ya en el ocaso de su carrera como delantero, descendió de categoría con el Rayo Vallecano. En uno de los partidos definitivos, en el que se decidía todo, volvió a fallar un penal y desde el interior del club se le acuso de errarlo a propósito y de hacerse el lesionado buena parte de la campaña. Por supuesto Hugo no siguió al equipo a la categoría de ascenso de España.
Unos meses después, Miguel Mejía Barón lo alineó poco en el Mundial de EU y en el partido contra Bulgaria el delantero se negó a entrar en los últimos minutos.
Ya como técnico, sufrió dos salidas vergonzosas de Pumas. La primera en el 2000, cuando le cortaron su proceso argumentando el mal paso del equipo y la segunda en el 2005.
Luego del Bicampeonato dejó sumido al conjunto felino en el fondo de la tabla porcentual y con problemas de descenso. Su último partido en CU fue penoso. Desde la tribuna le llovieron objetos para despedirlo.
En el 2006 tomó al Necaxa, más como una maniobra de estrategia política, Justino Compean era presidente de los Rayos y meses después se convirtió en el mandamás de la Federación Mexicana de Futbol, y no pudo hacer nada con ellos ni por ellos.
Esos son sólo sus fracasos más sonados, pero en ninguno de ellos se le señaló como el principal o único culpable, como ahora en el Preolímpico.
El hombre se siente aislado, solo como nunca antes. Hay voces que dicen que ha llamado a directivos y a jugadores buscando su apoyo para poder continuar al frente del Tri.
Lo cierto es que lo que pase contra Ghana difícilmente desembocaría en una decisión favorable para él en el Consejo de Dueños al final del mes, pero una derrota puede ponerle los clavos al ataúd.
Y la paradoja del asunto es que en el que será, casi seguro, su último partido con el Tri, la sombra de Ricardo La Volpe, que no se ha asomado para nada en su proceso contrario a lo que hizo él, estará presente cuando la base de aquel equipo le defienda, si es que se puede defender, este miércoles en Londres. El karma del que tanto habla el propio Hugo, el de las buenas y el de las malas vibras, se le ha atravesado en el camino.