SantoClos

Para empezar, yo no le digo Claus, por la obvia fonética del español. Y tampoco le digo santa, sino santo. Eso, porque es una cuestión de género y porque tenía cuando era chico una vecina que era de La Piedad, Michoacán, que así le decía. En fin. Hay que repensar la figura del santoclós. Ese hombre bonachón que suele sentar en sus piernas a los chiquillos y chiquillas cuando se le acercan a pedir regalos. Ese ancianillo que le regala juguetes a niños que ni conoce sólo porque según su juicio “se han portado bien”. En realidad, el santoclós no es compatible con nuestra era de corrección política. Para empezar, no se ve bien que un hombre se siente en las piernas a niños para que éstos le digan qué es lo que quieren. Tampoco está bien que este señor les regale cosas a los infantes que no son suyos. Así, si llegara del espacio exterior un ser con la moral actual que tenemos –con la puritana y restrictiva, que le niega sexualidad a los niños—y la aplicara a rajatabla, el feo mito del santoclos se terminaría de un día para otro. Adiós a los regalos del viejillo con vestidos ridículos. Bajo esta óptica, quizá los Reyes Magos no sean tan dañinos. Que unos miembros de la realeza den regalos a los niños no será tan malo. La derecha apoyaría esa moción, seguro.

Gracias MachoCabrio :-)